La salsa...me hace bien
Una de las cosas que mi mamá me ha regalado, o sea, que viene de ella es la habilidad de bailar. Se dicen que los latinos, en general, tienen algo en la sangre que les permite bailar y moverse con mucho ritmo y con mucha facilidad; no sé, pero lo que yo sé muy bien es que a mi me encanta bailar, especialmente la salsa. Recuerdo muy bien cuando mi mamá me enseñó a bailar la primera vez cuando acudí el primer baile en el colegio (¨middle school¨, cuando tenía entre 12 y 14 años). Me enseño unos pasos básicos, como hacer una vuelta y tal pero al final de la lección, estaba nervioso. De hecho, aquella noche salió muy bien y desde entonces, la danza - la salsa, la bachata, la merengue - me han enganchado (a mi no me gusta admitir esto, pero también fue un bailarín durante tres años).
Volviendo al tema de la salsa, he empezado a tomar clases de la salsa cubana (estuve en Venezuela el año pasado donde aprendí un montón de las venezolanas, pero la salsa venezolana es muy distinto de la salsa cubana, que digamos) para pulir mis vueltas y pasos. Después de haber bailado, yo quería compartir con ustedes lo que creo que representa la salsa para mí.
La salsa es una danza que representa la liberación del cuerpo, como mostrado por la intimidad, por la cercanía, y por la pasión cuando una pareja baila. Los componentes centrales de la salsa son el ritmo, la cadencia, el flujo y la sensualidad. Me parece que siempre cuenta una historia de expresión personal: alegría, amor y libertad.
La coreografía (danza) es sumamente sensual y compleja. La complejidad de los pasos refleja la expresión o a lo que se quiere trasmitir durante el baile. Se trata de expresar un sentimiento pleno de sensualidad y de sexualidad. Todo en la danza de la salsa está unido, las miradas, los brazos, las manos, cada movimiento del cuerpo acompañando la cadencia de la salsa y acompañando lo que ellos están viviendo: un romance de poco tiempo, entre dos personas que a lo mejor recién se conocen y que probablemente no tengan una relación amorosa en la vida real.
La salsa trasciende y llega al corazón de los que contemplan a los salseras, gracias a los sentimientos que ellos ponen en el baile y obviamente a la calidad de sus coreografías. Cada estrofa musical, cada pasaje, cada danza tiene distintos momentos--hay cadencias lentas, alegres, sensuales o eufóricas, finales silenciosos o grandiosos, música en-crescendo o música en-disminuyendo, solo expresa sentimientos y estos son los que los salseras transportan a sus pies y a su cuerpo todo.

Mercedes dijo
Totalmente de acuerdo. Es intensidad, energía positiva. En un momento te puedes encontrar algo... "pachucho", sin ganas, desmotivado. Escuchas esta música, bailas, y notas como todo lo negativo se desvanece y el calor envuelve de nuevo la piel: vuelve la vida.
10 Marzo 2009 | 10:09 PM